Hay continuo aumento de casos de violencia entre parejas, principalmente contra la mujer, en una escalada que pareciera no frenarse, ni con el aumento del rigor de las penas o el rechazo generalizado. Al preguntarnos por los factores generadores de tales actuaciones, en el marco de una sociedad enferma, encontramos que la pornografía juega un papel preponderante en el estímulo de los comportamientos agresivos.
La característica esencial de la pornografía está en ver al otro, principalmente a la mujer, como un objeto, y en consecuencia con ésta lamentable opinión, se les trata como se quiera, porque se da una apropiación utilitarista, justificando así insultos, golpes y las presiones psicológicas.
Probablemente algunos dirán que nada tiene que ver el espectáculo hedonista del sexo con el maltrato, pero la realidad es que ésta es una de las principales causas, y curiosamente una en las que mayor silencio hay, tal vez porque se trata de un negocio multimillonario. Hace algunos años, el movimiento “Mujeres Contra la Pornografía” sintetizó su punto de vista así: “La pornografía es violencia contra las mujeres, la pornografía es causa de violencia..., la pornografía es un manual de uso para la violación y el abuso que convence a los hombres que cuando una mujer dice NO, quiere decir sí, que.. quieren ser forzadas sexualmente incluso cuando dicen un NO. La pornografía vuelve insensibles a los hombres en lo que respecta a la realidad de violencia... Contemplar frecuentemente la pornografía insensibiliza a las personas frente a los abusos contra la mujer”.
Esposos, jóvenes y en general cualquiera que ve pornografía está aceptando un prototipo de modelo de hombre o mujer altamente perjudicial, rinde culto a la forma, justifica la infidelidad, prioriza el placer sobre el ser, subestima la comunicación, distorsiona el concepto de género, acepta inconscientemente que cualquier mujer de su familia sea utilizada. Estas son las bases para atentar contra la dignidad de los demás.
Las personas carentes de madurez, en proceso de deterioro psicológico, incapaces de manejar sus frustraciones, con traumas sexuales en la infancia, y en general los alcohólicos y drogadictos perciben equivocadamente la lluvia de imágenes donde se exhiben sexualmente parejas o se realizan comentarios morbosos, como una real incitación a actuar en esa perspectiva que puede llegar a la violación. Es como si se les llamara a hacer las cosas. Se genera así mayor confusión en las personas disminuidas en su visión de la sociedad o de sí mismos en un fenómeno contradictorio de disonancia cognitiva, produciendo incapacidad para distinguir entre el bien y el mal.
Problemas que Convergen:
Indudablemente , tras la problemática de la violencia están de una u otra forma los grandes medios, quienes no tienen recagto en contribuir negativamente desde otros puntos de vista, por ejemplo generando imagen violenta en la mujer o mostrando la familia como un mar de contradicciones, como si no existiera un importante número de hogares armoniosos.
Al lado de esto, la complicidad pasiva de amplias mayorías que no se atreven a cuestioanr por miedo a ser señalados como retardatarios o enemigos del modernismo.