Las últimas décadas registran el arreciar de los ataques contra uno de los más importantes baluartes de la convivencia humana y tal vez la que mayores consecuencias produce en el desarrollo del individuo, cuando es degradada y desestabilizada: La Familia.
Prácticamente todos los psicólogos convergemos en el carácter fundamental de ésta y cuando se trata de buscar causas de patologías psíquicas, nos vemos en la obligación de revisar las experiencias de hogar, por parte de nuestros pacientes. Pero resulta contradictorio saber la cantidad de ataques a la estabilidad familiar, desde la promoción de diversas formas de disolución hasta su falsificación mediante variantes alejadas de su naturaleza.
¿De dónde vienen tales ataques? Principalmente de quienes promueven una visión dirigida a cosificar las personas, con el ánimo de manipularles, de otra, por los que aspiran imponer una visión antropológica del ser humano, carente de esencia y vínculos trascendentales. Pero pocos recuerdan otras causas, entre ellas, el enfoque socialista del ser humano, que durante décadas se ha enseñado en las principales facultades de ciencias humanas e incluso ha servido de modelo para propuestas educativas oficiales. Engels, fundador del marxismo, decía que “Conviene acabar con el matrimonio monogámico y liberar a la mujer de los cargos de la familia, de la maternidad, del marido, etc., para que pueda dedicarse a la producción en la sociedad industrial”. Gramsci, pensador comunista italiano, planteó una “pedagogía de masas” donde el Estado asumiera el monopolio sobre la formación, lo que equivale a entrometerse en la familia para definir los valores de sus hijos. Los anteriores esquemas han servido enormemente al capitalismo y constituyen las bases para que en los colegios se impongan programas de educación religiosa y sexual contrarios al querer de las familias, porque éstas son subestimadas en su formación clásica como un elemento que “obstruye” el progreso.
Cuando la familia se desvirtúa el ser humano se desdibuja y la personalidad se desestabiliza. Esta meta de las tendencias postmodernistas tiene como objetivo la masificación absoluta para cumplir las consignas de los supuestos enemigos, el capitalismo y el comunismo, hacia un género humano “mundialmente unificado”, que es parte de la ruinosa estrategia “niveladora” de Gramsci.
Pero tenemos que decirlo con claridad: La familia donde la armonía de los padres unidos en la perspectiva de brindar a sus hijos una crianza rica en valores, es uno de los grandes antídotos a las grandes pérdidas sociales que vivimos. De una familia edificada en los principios de dignidad humana, surgen hombres y mujeres que sirven a la humanidad.